Brasil: Anciana Evangeliza en Aeropuerto Desde Hace 23 Años

El aeropuerto Juscelino Kubitschek convive, desde 1993, con una figura que ya se conoce entre los trabajadores del lugar. Isaura Lima Lopes, de 83 años, eligió vivir en el aeropuerto e hizo de él su espacio de evangelización.

El aeropuerto recibe diariamente a unos 50.000 pasajeros. Sin embargo, Isaura es reconocida por los empleados y por Inframérica, empresa que administra las instalaciones hace 5 años. Sin embargo, la historia anterior de Lopes es poco detallada.

Isaura tiene deficiencia auditiva y no oye desde los 38 años de edad. En el aeropuerto, lleva la Biblia, los carteles, y habla alto sobre su fe para la gente. Y, para dialogar con ella, hay que escribir en un pedazo de papel. El programa que enseña la Biblia se convierte en fiebre en Internet

Pernambucana nacida en la ciudad de Goiana, Isaura no tiene contacto con la familia. De acuerdo con Metrópolis, su madre murió cuando tenía 11 años de edad. Y fue novia dos veces, pero no se casó. ‘A partir de ahí, empecé a servir a Dios y por lo que digo que soy guiada por Él’, dijo.

Pasó 40 años de su vida transitando entre varias ciudades hasta que, en 1992, llegó al Distrito Federal. Las primeras visitas al aeropuerto eran de horas, hasta que se estableció en definitiva. Que cuenta con una quitera alquilada en la ciudad de Valparaíso, en el entorno de Brasilia.

‘Tiene un año y cuatro meses que no voy a casa. Todo lo que necesito está conmigo. Estoy aquí porque el Señor me ha dicho que venga a hablar en este lugar, porque los ricos pasan por mí todos los días. Son personas que no quieren saber de Dios, sólo de dinero y de las cosas terrenas ‘, dijo.

Isaura frecuenta una panificadora dentro del aeropuerto, y la gerente Damyres Cavalho afirma que la anciana cuida la higiene. ‘Ella no es pedinte.

Sólo usa el aeropuerto para predicar. Todos aquí la conocen ‘, contó.

Isaura afirma que recibió un llamado para ser misionero en 1953, cuando tenía 19 años y que sobrevive del salario mínimo que recibe de la jubilación. Cuando el valor termina, los pasajeros donan para ayudarle.

‘Nunca paso necesidad. Siempre hay alguien que me ayuda. No pido nada a nadie, pero el Señor toca el corazón de las personas y ellas traen para mí ‘, afirmó Isaura.

Fuente: Noticias.GospelPrime.com.br

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