Venezuela: “Todo el País Está Clamando Por Justicia”

La situación política en Venezuela sigue tensándose. Un líder evangélico venezolano nos explica la situación y cómo los cristianos siguen orando y preparándose para atravesar aún más dificultades.

Las últimas resoluciones del Tribunal Supremo de Venezuela con respecto a la anulación de las capacidades de la Audiencia Nacional siguen levantando críticas a nivel internacional. A pesar de que el Supremo se echó atrás de su decisión el sábado, la Organización de Estados Americanos acaba de aprobar una resolución, apoyada por 19 países, que denuncia la violación del “orden constitucional” en Venezuela.

La tensa situación política se suma a problemas de abastecimiento de bienes alimenticios y médicos, una fuerte inflación y la gran inseguridad en algunas zonas del país. Todo ello preocupa a gran parte de la comunidad evangélica venezolana.

Protestante Digital ha contactado con un destacado líder cristiano venezolano, que no ha querido revelar su identidad por motivos de persecución por parte del gobierno venezolano, para contestar algunas preguntas.

P. Muchos medios están informando de un país a punto de entrar en un conflicto, aún de una posible guerra civil a causa de las decisiones tomadas por el gobierno. ¿Crees que se llegará a una situación tan extrema?

R. Por supuesto que habrá una situación extrema, viene una segura explosión social, todo apunta hacia allá, de hecho, desde 1984 Dios viene advirtiendo a través de muchos profetas acerca de todo este proceso que han mal llamado “Socialismo del Siglo XXI”. No existe salida política posible porque por parte del Gobierno no hay voluntad para que así sea, estamos ante una dictadura bañada de narcotráfico, lavado de dinero, corruptelas al más alto nivel; gente desde el extinto presidente Chávez hasta el más modesto funcionario tiene un prontuario de corrupción. La injusticia ha llegado al más alto nivel, han dilapidado el erario, se calcula que han “desaparecido” más de 300 mil millones de dólares que ingresaron por la bonanza petrolera, mientras ahora el país sufre por falta de medicamentos y alimentos, y muchos están muriendo por esas causas.

Dios bendijo nuestra nación y ellos acabaron con esas bendiciones, pensado en su ideología comunista y atea que nunca tendrían que dar cuentas al Señor por estos desmanes. Pues les ha llegado el momento, si los políticos no se terminan de poner de acuerdo y el gobierno sigue atropellando a las instituciones, lo que sigue es una explosión social, una guerra civil de dimensiones incalculables que ameritará que fuerzas militares extranjeras intervengan para traer orden, eso es lo que viene, Dios no miente, y los cristianos debemos estar preparados para atender las necesidades de esa nación que pasará “por el valle de sombra de muerte”.

P. Son muchos años de dificultades políticas en Venezuela. ¿Qué papel ha tenido la iglesia evangélica? ¿Cómo está viviendo estas tensiones?

R. Muchos critican el silencio del liderazgo cristiano evangélico venezolano, porque desconocen la misión bíblica de la iglesia. La iglesia no puede ni debe intervenir en los vaivenes políticos, nuestro pronunciamiento es permanente, pero no como muchos lo creen o esperan, no somos una iglesia jerárquica ni somos un Estado Religioso como la religión romana, la iglesia es una pero manifestada en muchas vertientes. Oramos, ayunamos, clamamos al Señor y Él está respondiendo. El pueblo evangélico es variopinto, hay inclusive muchos creyentes que simpatizan con el chavismo, pronunciarnos políticamente dañaría esa parte de la iglesia afecta al gobierno a la que estamos llamados a ministrar también.

La iglesia ha pagado un alto precio, sabemos -por fuentes bien informadas- que muchos líderes cristianos están siendo investigados por el gobierno y que probablemente en los días sucesivos sean perseguidos o arrestados también. Nos han cerrado muchas emisoras de radio que no hacen más que impartir un mensaje que transforma y bendice al pueblo, medios a través de los cuales se ora por los mismos gobernantes que nos persiguen; no olvidemos que entre comunismo y cristianismo genuino jamás podrá haber acuerdo –no hay acuerdo entre la luz y las tinieblas, dice la Biblia-.

El papel de la iglesia es uno que nadie más puede cumplir, pero no es el que los políticos y las instituciones humanas esperan, es el que Dios nos trazó en las Sagradas Escrituras. Siempre estaremos del lado del pueblo, no estamos de acuerdo con los atropellos que el Gobierno viene haciendo contra la población, no estamos de acuerdo con que haya presos políticos ni que se mate al pueblo de hambre o por falta de medicina, y que a cambio mientan diciendo que nada pasa y que Venezuela no necesita ayuda humanitaria. Nuestra batalla es espiritual y esa la estamos llevando a cabo desde hace años, unos más que otros, sí, pero lo estamos haciendo.

P. ¿Qué perspectiva de futuro hay en el país? ¿Está la presidencia de Maduro cerca de su fin, o consideras que esta situación puede fortalecer aún más su control sobre distintas instituciones del país?

R. Gracias a Dios Venezuela es un país que se sobrepone a cualquier crisis, la mano del Señor siempre ha estado sobre nuestra nación. Dios ha hablado del por qué ha permitido tal crisis, pues de ella sacará una nueva Venezuela temerosa de Dios y pujante. No exagero al asegurar que Él producirá el más grande avivamiento jamás visto en nación alguna y que de nuestro país saldrá esa llama para incendiar espiritualmente a Latinoamérica y el mundo, ese es el futuro no muy lejano que le espera a Venezuela, como Iglesia lo creemos y esperamos su fiel cumplimiento.

Dios ya declaró el fin del chavismo, que ellos no lo acepten y se aferren soberbiamente al poder no significa que no está llegando a su fin el gobierno más farsante y comprometido con el satanismo –en todas sus manifestaciones- que hayamos tenido en toda nuestra historia republicana. Ellos tratarán de aferrarse y de inventar las mil y una triquiñuelas jurídicas para tratar de prevalecer, pero lo que Dios habló es determinante, no hay vuelta atrás para ellos, lo triste es que se van a ir con quién sabe cuántos miles de muertos antes de soltar el poder, pero en lo que a ellos respecta, no podrán escapar de los tribunales nacionales ni internacionales, los que de ellos no caigan por corrupción, caerán por narcotráfico, lavado de dinero o por violación a los elementales derechos humanos.

Todo el país está clamando por justicia, así como los cristianos estamos orando para que se establezca la justicia de Dios en Venezuela, y el Señor ha oído nuestro clamor y está actuando en favor de ello.

ProtestanteDigital.com

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